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martes, 23 de octubre de 2012





Recuerdo el frío del amanecer, los círculos de los insectos sobre las 
tazas inmóviles, la posibilidad de un abismo lleno de luz bajo las
ventanas abiertas para la ventilación de la enfermedad, el olor triste
de la sosa cáustica. 
vientos, pájaros que volaban entre la ira y la luz. 
Vuelven incomprensibles bajo leyes de vértigo y olvido. 
No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo 
una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo 
dolor no me concierne. 

Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte. 
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza. 

Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu 
pensamiento es sólo recuerdo de la ira. 

Ves la rosas temibles. 
Ah caminante, ah confusión de párpados. 
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida. 

Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas 
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. 
Ah la pureza de los cuchillos abandonados. 

Amé todas las pérdidas. 
No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo 
una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo 
dolor no me concierne. 
Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte. 
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza. 

Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu 
pensamiento es sólo recuerdo de la ira. 

Ves la rosas temibles. 
Ah caminante, ah confusión de párpados. 
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida. 

Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas 
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. 
Ah la pureza de los cuchillos abandonados. 

Amé todas las pérdidas. 
Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte. 
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza. 
Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu 
pensamiento es sólo recuerdo de la ira. 

Ves la rosas temibles. 
Ah caminante, ah confusión de párpados. 
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida. 

Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas 
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. 
Ah la pureza de los cuchillos abandonados. 

Amé todas las pérdidas. 
Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu 
pensamiento es sólo recuerdo de la ira. 
Ves la rosas temibles. 
Ah caminante, ah confusión de párpados. 
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida. 

Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas 
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. 
Ah la pureza de los cuchillos abandonados. 

Amé todas las pérdidas. 
Ves la rosas temibles. 
Ah caminante, ah confusión de párpados. 
Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida. 
Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas 
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. 
Ah la pureza de los cuchillos abandonados. 

Amé todas las pérdidas. 
Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas 
húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. 
Ah la pureza de los cuchillos abandonados. 
Amé todas las pérdidas. 
Amé todas las pérdidas. 
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.
Pájaros. Atraviesan lluvias y países en el error de los imanes y los 


                                                                            Antonio Gamoneda


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