Seguidores

sábado, 8 de diciembre de 2012

El muerto número 18



El olivar fue una vez un bosque verde.
Fue, amado, y el cielo
un bosque azul.
¿Qué los ha hecho cambiar esta tarde?

Pararon el camión de los obreros en medio del camino
(Tranquilamente)
Y nos pusieron de cara a Oriente
(Tranquilamente)

Mi corazón fue una vez un pajarillo azul.
¡Oh, nido de mi amado!
Tus pañuelos conmigo, todos blancos.
Fueron, amado mío...
¿Qué ha podido mancharlos esta tarde?
Porque no entiendo nada:

Pararon el camión de los obreros en medio del camino
(Tranquilamente)
Y nos pusieron de cara a Oriente
(Tranquilamente)

Tienes todas mi cosas:
la claridad, la sombra,
el anillo de boda, lo que quieras,
el cercado de olivos
y de higueras.
Entrándote en el sueño, por la ventana,
llegaré hasta tu lado como todas las noches,
y te echaré un clavel.
Pero no me regañes si me retraso un poco,
porque me detuvieron...
El olivar estaba siempre verde.
Estaba, amado mío.
Pero cincuenta víctimas
le hicieron roja alberca
en el ocaso.
Cincuenta, amado mío...
Pero no me regañes.
Me asesinaron.
Me asesinaron.
Me asesinaron.


                          Mahmud Darwish (traducción de Pedro Martínez Montálvez)



No hay comentarios:

Publicar un comentario